martes, 7 de julio de 2020

Nuestras credenciales, nuestras lecturas ( o viceversa )

Club de Lectura Peligro se lee

Curso 03-04

Sostiene Pereira, A. Tabucchi
El corazón de las tinieblas, J. Conrad
El hombre que fue jueves, G.K. Chesterton
La edad de hierro, J.M. Coetzee
Jacques el fatalista, D. Diderot
Dublineses, J. Joyce
Los tres impostores, A. Machen
Opus nigrum, M. Yourcenar
La hierba roja, B. Vian
El perro canelo, G. Simenon
Lolita, W. Nabokov
El vizconde demediado, I. Calvino
La hija del capitán, A. Pushkin
Moll Flanders, D. Defoe
Vidas imaginarias, M. Schwob
Benito Cereno, Billy Budd, Bartleby, H. Melville

Curso 04-05

Dante Alhigieri, La vida nueva
Yukio Mishima, El marinero que perdió la gracia del mar
Malcom Lowry, Bajo el volcán
Rainer Maria Rilke, Elegías de Duino
Dino Buzzati, El desierto de los tártaros
Djuna Barnes, El bosque de la noche
Gustave Flaubert, Bouvard y Pécuchet
Gustav Meyrink, El Golem
Eurípides, Las bacantes
Henry James, En la jaula
Truman Capote; Plegarias atendidas
Hermann Hesse, El juego de los abalorios
William Beckford, Vathek
Isak Dinesen, Ehrengard
J. W. Goethe, Fausto
Albert Camus, La peste
Omar Jayyam, Robaiyyat

Curso 05-06

F. Kafka: El proceso
E. Zola: Thérèse Raquin
Eça de Queiroz: El mandarín
A. Saint-Exupéry: Vuelo nocturno
A. Moravia: El conformista
Platón: Fedro
A. Schnitzler: Historia soñada
S. Zweig: Los ojos del hermano eterno
J. Roth: Huida sin fin
R. Walser: Jakob von Gunten
S. Márai: La mujer justa
M. Kundera: El llibro de la risa y del olvido
A. Chejov: El pavellón nº 6
R. Crompton: Bruma
E. A. Poe: Las aventuras de Arthur Gordon Pyn
A. Conan Doyle: El mundo perdido
R. L. Stevenson: El club de los suicidas

Curso 06-07

de Nerval, G.; Sylvie
Tolstoi, L.; La sonata a Kreutzer
Hawthorne, N.; La letra escarlata
Balzac, H.; La mujer de treinta años
Kleist, H. von; La marquesa d’O
Musil, R.; Las tribulaciones del joven Törless
Pessoa, F.; La educación del estoico, FERNNO
Carroll. L.; Alicia en el país de las maravillas
Wells, H.G.; La maquina del tiempo
Munro, H.H. (Saki); Animales y más que animales
Faulkner, W.; El ruido y la furia
Bernhard, T.; El malogrado
Sebald, W. G.; Austerlitz
Bufalino, G.; Perorata del apestado
Baricco, A.; Seda
Barnes, J.; El loro de Flaubert

Curso 07-08

Hölderlin, F.; Hiperión
Constant, B.; Adolphe
Wilde, O.; El crimen de Lord Arthur Savile
Hugo, V.; El último día de un condenado a muerte
Shakespeare, W.; El rey Lear
Carver, R.; De que hablamos cuando hablamos de amor
Virgilio.; La Eneida, FERNND
Lérmontov, M. Y.; Un héroe de nuestro tiempo
Gógol, N.; Cuentos de Petersburg
Dostoievski, F. M.; Apuntes del subsuelo
Voltaire.; Zadig
Kipling, R.; El hombre que quería ser rey
Twain, M.; Diario de Adán y Eva
de Maupassant, G.; El horla
Hammett, D.; Cosecha roja
Radiguet, R.; El diablo en el cuerpo
Cipolla, C.M.; Allegro ma non troppo

Curso 08-09

BULGÁKOV, MIJAÍL: EL MAESTRO Y MARGARITA
COLLINS, WILKIE: LA PIEDRA LUNAR
MANN, THOMAS: LOS BUDDENBROOK
STERNE, LAURENCE: TRISTRAM SHANDY
STENDHAL: LA CARTUJA DE PARMA
BROCH, HERMANN: LA MUERTE DE VIRGILIO
CÉLINE, LOUIS-FERDINAND: VIAJE AL FIN DE LA NOCHE
DICKENS, CHARLES: LOS PAPELES PÓSTUMOS DEL CLUB PICKWICK

09-10 curso sabático

Curso 2010-2011

Modiano, Patrick: El horizonte
Nooteboom, Cees: La historia siguiente
Hardy, Thomas: Jude, el oscuro
Orwell, G.: 1984
Gide, André: Paludes
Bassani, Giorgio: El Jardín de los Finzi Contini
Stuparich, Giani: La isla
Kawabata, Yasunari: La casa de las bellas durmientes

Curso 2011-2012 ¡Peligro, se lee!

Colm Tóibin; Brooklyn
Cormac McCarty; La carretera
Alice Munro; Demasiada felicidad
Hiromi Kawakami; El cielo es azul, la tierra blanca
Emmanuel Carrère; De vidas ajenas
Pierre Michon; Los once
Marilynne Robinson; Gilead
Rebecca West; El significado de la traición

Curso 2012-2013

BÉDIER, J.: LA HISTORIA DE TRISTÁN E ISOLDA
VALÈRY, P.: EL CEMENTERIO MARINO
McCULLERS, C.: EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
JUNGER, E.: SOBRE LOS ACANTILADOS DE MÁRMOL
SMOLLETT, T.: LA EXPEDICIÓN DE HUMPHRY CLINKER
BELLOW, S.: HERZOG
SATTA, S.: EL DÍA DEL JUICIO
RHYS, J.: EL ANCHO MAR DE LOS SARGAZOS
CUNNINGHAM, M.: LAS HORAS
PAPINI, G.: GOG

Curso 2013-2014

HAFF, Helene; 84, Charing Cross Road
HAMSUN, Knut; Pan
GRACQ, Julien; La península
MANGANELLI, Giorgio; Centuria
STIFTER, Adalbert; El sendero en el bosque
ILLIES, Florian; 1913, un año hace cien años
BENNET, Enoch A.; Enterrado en vida
MORLEY, Christopher; La librería ambulante
SALTER, James; La última noche
SÖDERBERG, Hjalmar.; Dr. Glas
RENARD Jules; Diario 1887-1910
BARLEY, Nigel.; El antropólogo inocente
MOLIÈRE; El misántropo
TURGUÉNIEV, Iván.; Padres e hijos
HENRY, O.; Historias de New York
PRÉVOST, Abate; Historia del caballero des Grieux y de Manon Lescaut
OÉ, Kenzaburo.; Una cuestión personal
SCOTT FITZGERALD, Francis; Cartas a mi hija

Curso 2014-2015

Foster Wallace, David: Esto es agua
Ray Bradbury: Crónicas marcianas
Magris, Claudio: Conjetura sobre un sable
Proust, Marcel: Los placeres y los días
Alain Chartier: Mira a lo lejos
Von Schirach, Ferdinad: Culpa
Banville, John: El mar
Steiner, George: Lecciones de los maestros
Emerson, R. Waldo: Confianza en uno mismo
Lovecraft, H.P.: Las montañas de la locura
Werfel, Franz: Reunión de bachilleres
Wisława Szymborska: Fin y principio
Luciano de Samosata: Diálogos
Woolf, Virginia: La señora Dalloway
Tournier, Michael: Viernes o los limbos del Pacífico
Meredith, George: El general Ople y lady Camper
Byung-Chul Han: La sociedad del cansancio
Anónimo: La epopeya de Gilgamesh

Curso 2015-2016

Slawomir Mrozek; La vida difícil
Isaak Bábel; Cuentos de Odesa
Ernest Hemingway; Cuentos
Robert Aickman; Cuentos de lo extraño
William Saroyan; Me llamo Aram
Kurt Vonnegut; La cartera del cretino
J. D. Salinger; Nueve cuentos
Flannery O’Connor; Cuentos
Villiers de Isle-Adam; Cuentos crueles
Erckmann-Chatrian; Cuentos de las orillas del Rin
Roald Dahl; Historias extraordinarias
Lord Dunsany; Cuentos de un soñador
Ambrose Bierce; Cuentos de soldados y civiles
George Saunders; Diez de diciembre
Luigi Malerba; El descubrimiento del alfabeto
Jean Echenoz; Capricho de la reina
Vernon Lee; La voz maligna
August Strindberg; Cuentos

CURSO 2016-2017


Safier, David : Maldito Karma

Cook, Kenneth : El canguro alcohólico

Nobbs, David : Caída y auge de Reginald Perrin

Dennis, Patrick : La vuelta al mundo con la tía Mame

de Quincey, Th. : Del asesinato considerado como una de las bellas artes

Beckett, Samuel : Mercier y Camier

Perutz, Leo : De noche, bajo el puente de piedra

Delafield, E.M. : Diario de una dama de provincias

Runciman, Steven  : La caída de Constantinopla 






sábado, 9 de mayo de 2020

El virus es un nuevo muro entre nosotros


08/May/2020 
Claudio Magris El Mundo
Al comienzo de uno de los más importantes cuentos de Borges, El Aleph, el protagonista sale del hospital donde acaba de morir Beatriz, su amada, y nota que en la pared de enfrente ya no luce un gran anuncio de una marca de cigarrillos rubios. Y tiene una corazonada, porque entiende que el mundo está cambiando; ya no es su mundo, ya no es un mundo para encontrarse y comprenderse.
No sólo el espacio, el tiempo también separa. El mundo cambiará, pero yo no cambiaré, se dice el protagonista enamorado de la historia de Borges, que sigue cortejando a su amada perdida; sigue celebrando sus cumpleaños, tratando de ganarse la simpatía de los que pudieron ser sus suegros, para que lo continúen invitando a cenar. Porque el tiempo no siempre logra separar. Seguimos dialogando con nuestras compañeras y compañeros que nos han dejado atrás o que se han quedado en algún lugar. Discutimos con ellos, nos acercamos y nos alejamos de ellos, nos enfadamos con ellos y nos volvemos a acercar.
Hace unos días pensaba en un amigo mío desaparecido desde hace un par de años, cuya historia y visión de la vida se entrelazan con la mía, en un diálogo hecho de afinidades y diferencias, incluso profundas, pero siempre en verdadero diálogo. De repente, sentí que había llegado a un límite, lo que me dificultó encontrarme con mi amigo, aunque sólo fuese en mi mente, como suele suceder casi siempre.
El coronavirus había erigido una pequeña frontera entre nosotros, porque él no lo había conocido ni vivido y no podía imaginar su actitud ante una condición totalmente nueva. De repente, no era su interlocutor, como lo había sido hasta hacía unas semanas. Me preguntaba cuál podría haber sido la relación entre dos amigos, uno de los cuales hubiese sobrevivido a la Shoah y el otro hubiese muerto antes de que pudiera imaginarla. El virus también puede cambiar las relaciones mentales con aquellos que no lo han experimentado, ya que en las novelas de Joseph Roth se puede sentir profundamente la distancia entre los que murieron antes y los que siguieron viviendo después del final del Mundo de ayer cancelado por la Primera Guerra mundial.
Frente a tantas rupturas epocales, que han separado los mundos de unos y otros, la pandemia puede parecer relativamente modesta, aunque para los que mueren y para sus seres queridos que siguen viviendo el resultado sea el mismo. Estos días, con la fase 2 [equivalente a la fase 1 en España], y con el intento de retomar nuestra pequeña libertad errante, experimentamos una sensación de liberación todavía un poco incrédula, casi de felicidad, aunque el viento marino que azota tu cara mientras caminas por sus orillas no disuelve la obsesiva e ininterrumpida fijación de palabras, imágenes y disputas sobre el virus, que también lo convierten en un tirano de nuestros pensamientos.
Un tirano que, como todos los demás, no quiere que pensemos en otra cosa que no sea él y que hablemos de otra cosa que no sea él. Toda amenaza seria, toda angustia es una caricatura perversa que repite palabras que una vez fueron sagradas: «No tendrás más Dios que yo». La relativa –como es lógico– salida de estos días parece tener lugar de una manera responsable, respetando las normas, sabiendo el peligro que todavía se cierne sobre nosotros y con una pizca de ese deseo de hacer novillos de vez en cuando, que es más saludable y más productivo que la fijación de la pandemia.
Incluso antes de esta apertura gradual –con la que las autoridades responsables del Gobierno y de las regiones dan muestras de haber tomado una medida inteligente–, las horas más bellas del día, según me cuentan amigos de Milán y otras ciudades, eran los paseos que se les permitía hacer hasta sus oficinas, agradeciéndolo todavía más, si la distancia era considerable y les permitía redescubrir su propia ciudad.
No podemos saber lo que nos espera y, aunque no seamos propensos a creer en las profecías –que son siempre profecías de desgracia, porque ése es su deber–, no podemos pretender ignorar que lo peor y lo trágico puede que no esté detrás de nosotros, sino por delante. Una pesadilla que se refiere y se referirá más a la supervivencia que a la vida y que tendrá el rostro de la miseria de muchos, porque las necesarias e ineludibles medidas que se han adoptado han favorecido inevitablemente ciertas actividades en detrimento de otras, los supermercados han ganado y los restaurantes y otros negocios han perdido.
Una Italia que renace de sus propias cenizas en una Europa obtusa tendrá que lidiar –tendremos que hacerlo– quizás más con el bolsillo que con la salud, porque al final son lo mismo y una vida humillada en sus necesidades más básicas es una desgracia no menos importante que una enfermedad grave. Y a esta humillante desgracia parecen destinados muchos de nosotros, demasiados.
Pero a pesar de todo, el Evangelio invita, quizás incluso nos ordene, a no pensar demasiado y sólo en el mañana. En cada mañana, incluso en las mejores, siempre hay muerte. Como dicen en mi terruño, ‘morir se debe, morir es sano, enseña el culo, marrano’.

Claudio Magris, escritor, traductor y profesor de la Universidad de Trieste.

sábado, 24 de noviembre de 2018